30 Años de la Asociación Retor


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El 15 de febrero de 1986 se derrumbaba la torre románico-mudéjar del siglo XII que servía de campanario y ábside a la Iglesia parroquial de San Esteban Protomártir de Orbita destruyendo la sacristía, el presbiterio y el Retablo barroco del Altar Mayor, causando importantes daños en los Retablos laterales y en buena parte de las imágenes y dejando la nave de la iglesia al descubierto. Se perdía así el elemento arquitectónico más importante de este pequeño municipio.

 

 

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Recorte de periódico del lunes 17 de Febrero de 1986

 

 

En este recorte, en POSIBLES CAUSAS DEL DERRUMBAMIENTO, se puede leer:”Según se nos ha dicho, parece ser que ya había sido advertido el obispo de la Diócesis de la existencia de una grieta en el muro del ábside derrumbado, aparecida hace ya tiempo y que venía produciendo cierta preocupación.

Sin embargo, consultadas fuentes del Obispado se nos indica que todos los indicios apuntan que no puede haber sido ésta la causa del derrumbamiento, sino a los cambios bruscos de la temperatura y reblandecimiento del subsuelo por efecto de las heladas y abundantes lluvias subsiguientes…..”

 

 

 

 

 

 

El valor objetivo de la construcción es incuestionable, ya que esta “iglesia pertenece al románico-mudéjar (siglo XII-XIII), destacando su ábside y presbiterio que por su altura en su momento servía de campanario y en otras épocas según dicen, de fortaleza. 

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A sus pies se prolonga la nave del templo, sin duda rehecha en otra época posterior. A lo largo de su costado derecho se le arrima un pórtico, imitación interesante de los románicos de Segovia, o tal vez de los asturianos y leoneses más antiguos. En su fondo se abre la puerta de la iglesia con cuatro arquivoltas concéntricas de curva aguda y recuadro. El ábside y presbiterio se adornan en su parte baja con esbeltas arquerías como es costumbre en este estilo arquitectónico. Además reposan los restos mortales de un noble caballero llamado Antonio de Reinoso y de su mujer. 1922116_10203500500976210_1473476796_nEn cuanto a esculturas destaca el Retablo barroco de entre 12 y 13 metros de altura y otras imágenes de madera de San Esteban, titular de la iglesia, San Benito y San Gregorio y otras” (Catálogo Monumental de la Provincia de Ávila).

Para entender lo que supuso para Orbita el derrumbamiento de su torre, no podemos quedarnos exclusivamente con la perdida material. Lo recogía de manera muy precisa uno de sus vecinos más queridos: “Para los vecinos de Orbita, además, esta iglesia y su torre eran el símbolo de una tradición, de una cultura que se va destruyendo lentamente, que poco a poco todos vamos perdiendo. Entre las ruinas quedan enterrados muchos recuerdos alegres de la infancia, días de gloria: la fiesta de San Esteban, en Agosto, con el alegre repique de campanas en la solemne procesión, el día de San Antón, con las carreras de mulas y caballos en torno a sus muros; las celebraciones de la Semana Santa, con la asistencia de todo el pueblo…” (Ángel Ramón González González, febrero 1986).(Véase Por quién doblan las campanas)

Pocos días después del derrumbamiento un reducido grupo de vecinos de Orbita se reunían por primera vez en Madrid en el Colegio de los Salesianos de García Noblejas, requeridos por el que sería primer secretario de RETOR: Jesús Gallego Sanchidrián, hijo de Orbita y profesor en dicho colegio. Llevados todos ellos por la preocupación que había generado tan triste acontecimiento, aquella mañana de sábado se sentaron las bases de la futura asociación. Igualmente en esta reunión primera se eligió el nombre de RETOR, siglas que significan REconstrucción de la Torre de Orbita pero que también encierran la connotación de “RETORno”, tanto de la torre derrumbada como de los que se fueron del pueblo por diversas circunstancias y en cuyo horizonte siempre está retornar a su tierra.

La decisión de crear la asociación inicialmente no agradó al obispado, que hubiese preferido otra manera de hacer las cosas, quizás arrepentido también de no haber reparado una grieta localizada desde hacía tiempo en el ábside del edificio. Sin embargo esta asociación en ciernes consideró preferible consolidarse como colectivo al que pudieran agregarse cuantas más personas mejor.

El 26 de abril de 1986 se fundó nuestra Asociación RETOR, creada con el fin de reconstruir la torre de la iglesia de Orbita, derrumbada el 15 de febrero de ese mismo año. En esos 2 meses escasos transcurridos se había constituido una Junta Rectora que empezó a  dar los primeros pasos, informando de ellos al resto de los desolados vecinos, en definitiva arrancando la andadura en este “RETO”, afrontando algunas críticas e incomprensiones de quien decía que un pueblo como Orbita podía conformarse con menos.

Pero este grupo de personas, germen de RETOR, no quería ni podía conformarse con menos, quería recuperar en la medida de lo posible el emblema de su pueblo, reconstruir la torre y el ábside según su antiguo estilo mudéjar. Se trataba de habitantes de Orbita y de nacidos en esta localidad emigrados a diferentes sitios, los más jóvenes ya nacidos en otros lugares. Todos unidos con una raíz común: Orbita, con su estampa dominada por su antigua torre.

En esos primeros meses se legalizó la asociación, se registraron los primeros estatutos, se celebró la primera asamblea general de socios el 4 de agosto de 1986, día posterior a la fiesta del patrón de Orbita, San Esteban protomártir.

Entre esos fines y objetivos de los primeros estatutos encontramos no sólo la reconstrucción de la torre y el ábside en su estilo original, sino la restauración del Retablo barroco del Altar mayor, la reparación de los posibles daños en el resto de la iglesia y la restauración y conservación de los demás Retablos existentes.(Véase Campanas)

La Asociación RETOR, con el apoyo incondicional del Ayuntamiento y también de la Parroquia de Orbita llamó a muchas puertas para solicitar toda la ayuda posible: administración autonómica, obispado de Ávila, diputación…. Finalmente en 1993 se aprueba la contratación de las obras por parte de la Consejería de Fomento de Castilla y León, 7 años después del derrumbamiento de la torre. Simultáneamente se sigue trabajando para intentar recuperar el resto del patrimonio dañado, en algunos casos el deterioro fue tal que esta tarea resultó imposible, como por ejemplo el Retablo barroco del Altar mayor de la iglesia así como la mayor parte de las imágenes centenarias que quedaron enterradas bajo los escombros.

Con fecha 23 de septiembre de 1995 se inauguró solemnemente la torre de Orbita, con la asistencia de autoridades del ámbito eclesiástico y civil y sobre todo la de unos vecinos orgullosos de lo conseguido.

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Fiesta inauguración de la torre

 

Cumplida esta etapa la Asociación RETOR decidía perpetuarse para impulsar otras actividades sociales y culturales. Para ello se redactaban unos nuevos estatutos y se imponían otros objetivos tales como: restauración de los Retablos laterales de la Vida de la Virgen y de Santa Ana y de la recuperación y restauración de la casa curato, cuestión esta última acometida finalmente por el Ayuntamiento. En ese momento también se reestructuraba la Junta Directiva ante la consecución de unos objetivos y la adopción de otros distintos. Los objetivos conseguidos habían sido la consolidación de la nave de la iglesia, la reconstrucción de la torre ábside y la sacristía.

Con el fin de dar cumplimiento a la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo reguladora del Derecho de Asociación se elaboraron otros Estatutos nuevos.

Entre los años 2002 y 2003 la Asociación se implicaba decididamente y con éxito en la defensa del medio natural y de las condiciones de salubridad de los habitantes de la zona amenazadas por una planta de tratamiento de residuos que incumplía las condiciones bajo las que se autorizó su actividad. Se revelaba entonces como elemento activo para la protección y defensa, no sólo del patrimonio artístico y cultural, sino también del patrimonio natural y de la defensa de los habitantes de la zona.(Véase El Aire del Pinar)

En agosto de 2005 la Asociación RETOR  entró en contacto con la Asociación cultural Organaria dedicada a la investigación, recuperación y divulgación de la música de órgano barroco español. Previo permiso del Obispado de Ávila se solicitó subvención a la Asociación para el Desarrollo Integral de la Moraña (ADRIMO), que financiaba estas actuaciones a través del programa PRODERCAL. Se iniciaba por tanto una nueva batalla, la de conseguir la recuperación del órgano barroco de la iglesia parroquial de San Esteban Protomártir. Se trataba de una obra del organero abulense Antonio Muñoz, que databa del año 1751 y pertenecía al estilo Barroco tardío o Rococó. El órgano de la iglesia constituía por entonces casi el único elemento pendiente de recuperar dentro del templo.

Desde la recuperación del órgano RETOR promueve y colabora en la organización del Ciclo de Música de Órgano en La Moraña (del que ya se han tenido lugar cinco ediciones) y que permite la celebración de conciertos de órgano durante los meses de julio y agosto en los únicos cuatro municipios de la comarca que conservan en funcionamiento estos instrumentos: Fontiveros, Madrigal de las Altas Torres, Arévalo y Orbita. Para los vecinos de Orbita y de los pueblos de la zona el concierto que tienen lugar en la iglesia de San Esteban coincidiendo con la celebración de las fiestas patronales, a primeros de agosto, se ha convertido en una cita obligada, un encuentro con la MÚSICA con mayúsculas. Es un goce disfrutarlo en nuestra iglesia, entre amigos y conocidos y con la noche de verano de fondo.

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Órgano de Orbita antes de su restauración
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Aspecto del órgano de Orbita tras su restauración
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Cartel del último ciclo de conciertos La Moraña

En los últimos años ha habido un relevo generacional en la Junta Directiva de la Asociación RETOR. Gente más joven con nuevas ideas, con entusiasmo y voluntad de dinamizar la vida del pueblo, al menos en el verano y épocas de vacaciones. Cocido de carnaval, paella de verano, clases de jotas, ruta ciclista nocturna, fiesta de la vendimia, disfraces, cine de verano, actividades infantiles, día del árbol… Y un montón de buenas ideas que no siempre se materializan porque somos pocos y siempre hay otras obligaciones. Pero con la buena voluntad de unos y otros se va tejiendo esta tela: la de la vida de Orbita, la de sus vecinos, sus tradiciones, sus relaciones, la de la resistencia al abandono y a la desaparición. Porque así nos lo han enseñado.

Son estas líneas también un homenaje a todos aquellos que nos precedieron, que no dieron la batalla por perdida, los que desde sus posibilidades lucharon para no perder sus más importantes señas de identidad. A todos esos pequeños y grandes quijotes…. Gracias por estos 30 años.

Elena González Rasero.(Publicado en La Llanura nº84)

 

Video30aniversarioTodos estos 30 años quedan magníficamente resumidos en el vídeo que nos presentó Gaudi Sobrepere este verano:

https://drive.google.com/file/d/0B3Q9VqqYu1h5LUNva3NSRDNiUHM/view?usp=sharing

 

 

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